El perfume de la peonza, tal cual lo llaman. No hay visita que no lo coja para hacerlo girar.
Me lo puse a las ocho y a las seis de la tarde una compañera me preguntó qué llevaba.
Lo compré para regalar y me lo he quedado yo. Ya he pedido el segundo para mi cuñada.
Frasco y olor, un diez. Una estrella menos porque el vaporizador saca mucho: con una pulsación va sobrado.
La caja de terciopelo es lo primero que impresiona. Parece de cien euros largos.
Buscaba algo que no llevara todo el mundo. Nadie sabe qué es y todo el mundo pregunta.
Llegó en dos días y perfectamente embalado. El cristal viene con una protección exagerada.
Dulce pero seco al final. Me esperaba algo mucho más pesado por ser árabe y no lo es.
Lo del platito parece una tontería hasta que lo tienes. Es lo que hace que no lo guardes.